noviembre 18, 2008

El nuevo negocio del Secuestro en Republica Dominicana – Otro logro de Leonel Fernandez ¿Qué hacer en caso de un secuestro?

Posted in Politica a 12:49 pm por 180sur

secuestroHoy no tenemos dinero para luchar contra la delincuencia, pero Gracias a LEONEL FERNANDEZ hoy invertimos 100 millones de Dolares en Aviones Super tucanos, Los cuales No resolveran el NARCOTRAFICO y Tampoco podra controlar el nuevo Negocio del Secuestro.

El Secuestro en republica Dominicana sera uno de los peores canceres que tendremos en el futuro sercano, pues la Republica Dominicana  no es capaz de controlar su delincuencia interna.

En este momento acaban de Liberar un empresario de san francisco de macoris y los delincuentes les aseguro que saldran tranquilamente por nuestros aeropuertos.

Estos señores Alquilan Aviones Privados los cuales les cuesta simplemente algunos 5 mil dolares el alquiler de una aeronave para salir del pais. Salen con sus Sacos y corbatas muy bien puestos y mientras las familias de los secuestrados y toda la sociedad se mantiene en suspenso y temor. el secuestro es una de las peores enfermedades de los pueblos Colombianos y Mexicanos, El secuestro en esos paises es algo tan bien organilzado, que los gobiernos gastan miles de millones de dolares en equipos especializados para el control de este mal. La republica Dominicana en cambio no esta preparada para luchar contra este mal, Enfermedad la cual Nos la estan importando, pues tenemos una gran cantidad de Colombianos de manera Ilegal y Deportados Dominicanos, los cuales tienen conocimientos de esta materia, pues ya la han puesto en practica en otros paises. mi pregunta es pues, que estara haciendo el gobierno de Leonel fernandez para controlar este mal.

¿Donde ocurren los secuestros?

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Los actos criminales de secuestros son una “industria” grande en México. Los criminales son profesional, productivo y organizado y por eso, ellos pueden ganar mucho dinero de su industria de secuestros. Los secuestros crean problemas económicos, sociales y políticos y aparecen ocurrir cada día. Hay una estima que dice hasta 15 secuestros por día pero las fuerzas policíacas dicen que en realidad ocurren el doble de casos en el Distrito Federal y Morelos. Parece que mucha gente en situaciones de secuestros no va a la policía porque ellos tienen miedo sobre de las amenazas a sus propias familias y por el consecuente temor de sufrir un ataque posterior.
La mayoridad de los victimas son prominentes hombres de negocios, periodistas, dirigentes sindicales y otros personas ricas.

Hay quienes aseguran que los secuestros empiecen en los anos setenta y ochenta durante la guerrilla en los países de Honduras, Guatemala y El Salvador. Durante esa tiempo, había muchos secuestros en los Estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Puebla para ganar dinero por las armas y material bélico que se utilizo en esa región de Centroamérica. Hay gente ahora que dice que el dinero de secuestros sirve para adquirir armas y apoyar a alguna guerrilla actividad. También, el dinero de secuestros ayuda con la compra de aditamentos y la circulación de revistas y periódicos que promueven estos pensamientos radicales. El mismo problema esta ocurriendo en Colombia, Brasil, Venezuela, Argentina, Perú y Chile.

Parece que mucha gente en los Estados Unidos sabe sobre los actos de terrorismo en Israel y los Estados Unidos pero mucho gente no sabe nada sobre los actos de terrorismo en otros lugares del mundo. Es muy triste que en cada sitio del mundo hay diferente tipos de terrorismo.

El profesionalismo, productividad y hasta los altos rendimientos que se obtienen de los secuestros y asaltos en los Estados del centro del país, han hecho que en corto tiempo, estos actos criminales se conviertan en una “industria”.

Entidades como Querétaro, Jalisco, San Luis Potosí, Zacatecas, Estado de México, Hidalgo, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, y en especial el Distrito Federal y Morelos están cotizadas “al alza” en este renglón “productivo”.

Aún y cuando las fuerzas policíacas estatales y federales y los diferentes organismos de seguridad privados se afanan en presentar alternativas para poder detener esta ola de crímenes, poco o nada se ha podido hacer para poner un hasta aquí a las numerosas bandas de delincuentes, perfectamente bien organizadas, que trabajan en esos lugares.

A la par con los problemas económicos, sociales y políticos que se viven en estas entidades del centro, son numerosas las denuncias que se presentan diariamente por estos delitos.

Tan sólo para tener una idea, es preciso señalar que en el Distrito Federal y Morelos, se registran hasta 15 denuncias por día, aunque -según se estima- en realidad ocurren el doble de casos pero los afectados no recurren a las autoridades por amenazas a sus propias familias y por el consecuente temor de sufrir un ataque posterior.

De acuerdo con cálculos económicos, la “industria del secuestro” ha dejado millonarias sumas, de ahí que ahora las vidas de empresarios, ganaderos, políticos, y hasta amas de casa, estudiantes y menores de edad estén cotizados en dólares.

En Morelos, Estado en donde se han presentado numerosos secuestros y asaltos en los últimos meses, resultó muy sonado el perpetrado en contra de tres niñas, nietas del ex secretario de Hacienda Antonio Ortiz Mena, en el mes de marzo pasado, delito que hasta la fecha no ha sido esclarecido.

Según se averiguó, el plagio concluyó luego de un pago de 1.6 millones de dólares en un lapso de tres días, y mantuvo en jaque a los organismos de seguridad del país.

Igual ocurrió con el atentado en contra del industrial japonés de Sanyo, Mamuro Kono, en la ciudad de Tijuana, y por el que se entregó la cantidad de dos millones de dólares en un acto tampoco aclarado por completo.

De igual manera, otros tantos prominentes hombres de negocios, periodistas, dirigentes sindicales y hasta integrantes de partidos políticos, han sido víctimas de amenazas y presiones por parte de grupos armados para no ser secuestrados.

La “industria del secuestro” se ha convertido de hecho en una fuente inagotable de recursos para los criminales al amparo de que, de los cientos de casos que se han conocido, muy pocos han sido aclarados, y por ello los índices de violencia en este rubro se multiplican en perjuicio de gente inocente.

En Guadalajara, por ejemplo, el lamentable caso de la joven Elba Rosa Frank conmovió a propios y extraños, luego de que en su afán por rescatarla de sus plagiarios -unos aprendices- la policía la hirió de muerte en un tiroteo accidental.

Entre los años setenta y ochenta, tiempo en los que se concentró la guerrilla en los países de Honduras, Guatemala y El Salvador, los Estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Puebla fueron blanco de múltiples secuestros, con los que -según se especula- se cubrió el pago de gran parte de las armas y material bélico que se utilizó en esa región de Centroamérica.

Hay quienes aseguran que ahora, en México, gran parte del dinero que se recauda mediante la “industria del secuestro” sirve para adquirir armas, y para mantener y contratar mercenarios que apoyen a alguna guerrilla.

Dentro de esta amplia gama de “ayudas” figura la compra de aditamentos y refacciones para equipos de guerra, materiales impresos e incluso la promoción y circulación de revistas y periódicos que impulsan y promueven estos pensamientos radicales y que ahora han aparecido en diferentes Estados del centro-sur de México.

De acuerdo con expertos en el tema, este sistema es parecido al que se utilizó también en España por la organización vasca ETA entre los cincuenta y setenta, como parte de una estrategia de desestabilización hacia el gobierno.

Además de que en otros países de América Latina también se dieron estos mismos patrones como sucedió en Colombia, Brasil, Venezuela, Argentina, Perú y Chile, en donde existen ramificaciones de este grupo armado español especializado en actos de terrorismo.

Cabe señalar que durante los primeros años de esta década apareció y circuló en México una presunta lista de 250 empresarios “secuestrables” que fue manejada por grupos o bandas de secuestradores y que fue recogida en una redada por elementos de la Procuraduría General de la República, lo que sirvió para poner en alerta a una gran parte de ellos; no obstante este hecho, se suscitaron sonados casos de secuestro como los ocurridos a los empresarios Alfredo Harp Helú -uno de los accionistas mayoritarios del Consorcio Banamex-Accival- en los primeros meses de 1995 (atentado por el que se estima se pagó un rescate de 30 millones de dólares) y Antonio Porrúa, de la editorial que lleva su nombre, por quien se pidió y cobró un monto estimado en 7 millones de dólares. Que se sepa, tampoco hay informes de que se hayan esclarecido.

El caso de Morelos
En las versiones que se han hecho circular desde diferentes esferas de la comunidad se asienta que las bandas de secuestradores son protegidas por autoridades estatales; de esta forma, existe la teoría de que en el Estado de Morelos, donde gobierna Jorge Carrillo Olea, estas organizaciones están formadas por elementos de los diferentes cuerpos de seguridad.

Además, se especula que son abastecidos de armas y equipo técnico por “fuerzas especiales de la PGR”, por lo que de 65 raptos establecidos y documentados en esa entidad en fechas recientes, solamente se han aclarado 10, todos ellos de menor importancia.

La impunidad con que cometen sus fechorías ha dado pie a una amplia variedad de “modalidades y tipos de secuestro”, ya que las bandas han “perfeccionado” sus actividades en los últimos años.

Entre las variantes figura la de personas que pueden ser detenidas y liberadas en cuestión de horas, siempre y cuando cuente con el dinero en efectivo exigido por sus plagiarios o el bien que se esté dispuesto a canjear.

Hoy es común ser asaltado y perder todos los ahorros de una cuenta bancaria en cuestión de minutos a través del sistema de cajeros automáticos.

El procedimiento común consiste en un rapto antes de la madrugada para hacer un primer retiro, para que al primer minuto del día siguiente se disponga de una nueva oportunidad de retirar fondos con la misma tarjeta.

Por lo general, los mínimos a retirar son de $1,500 por día, de tal manera que con un sólo carnet de plástico la víctima puede entregar a sus secuestradores $3,000, suma que puede variar considerablemente si la persona tiene más de una tarjeta.

Otra variante, entre las muchas que se han encontrado, es la del “viajero secuestrado” que consiste en “plagiar por horas” a una persona mientras se encuentra ausente de su hogar, en tránsito de una ciudad a otra, sin que su familia lo sepa.

Aprovechando el factor sorpresa, se han dado casos de gente que se ausenta de un punto a otro, y mientras arriba a su destino los delincuentes se comunican con la familiar para hacerle creer que hubo un rapto. Para consumar el ilícito de la presunta retención, fijan sumas menores -generalmente pagables por los parientes- que son cobradas antes que la persona llegue a su destino y se reporte a su casa. Así las cosas, mientras dura un vuelo o un viaje por carretera entre ciudades, hay quienes “desaparecen” durante el tiempo que demore en comunicarse a su hogar, lo que aprovecha gente enterada de esos movimientos.

En las diferentes valoraciones que se han presentado por los organismos de seguridad pública, se estima que la “industria del secuestro” ha producido en los últimos 10 meses del año una cantidad de mil 650 millones de pesos, es decir, el doble del presupuesto destinado por el sistema DIF en sus diferentes programas sociales en el país, o cuatro veces las erogaciones federales destinadas a entidades como Tlaxcala, Colima, Aguascalientes e Hidalgo.

Hasta el momento, las diferentes corporaciones policíacas del país se han empeñado en impulsar mecanismos de seguridad entre la sociedad, a través de una campaña de comunicación dirigida a que la gente pueda valerse por sí misma en caso de sufrir esta clase de ataques.

Así, vemos por los diferentes medios de comunicación impresos y radiofónicos de todo el país campañas de orientación al cuidado de la seguridad personal; sin embargo, esto equivale a un “grito desesperado” de las autoridades, casi maniatadas para actuar en defensa de quienes son atacados de esta manera.

¿Qué hacer en caso de un secuestro?

  • Mantenga la calma. No se desespere, no ofrezca resistencia y trate de congraciarse con sus plagiadores; alguno de ellos puede ayudarle.
  • Aparente no fijarse en sus rostros porque podrían tomar represalias, pero si no lo están vieno trate de grabarse todo, alguna característica en el cabello, nariz o cicatriz visible, la manera de hablar, algo que permita identificarlos luego y escuche si se llaman familiarmente, por su nombre o apodos.
  • Observe detenidamente el lugar donde lo encierran, el tipo de material del cuarto, bodega o casa, los ruidos que se escuchan en el silencio, la distancia que lo han trasladado, y establezca relación entre la noche y el día según lleguen a visitarlo.
  • Lleve consigo algún tipo de pastillas y receta médica. Aunque no la tenga, intente fingir una enfermedad, un desmayo, y trate de transmitir a su celador el problema que le aqueja, pero sin perder su propio control.
  • Pida algún tipo de servicio, puede ser el baño o alimentos. Así podrá observar el lugar donde se encuentra, si es que lo permiten sus captores.
  • Cuando le pidan informes sobre su familia, note qué es lo que le preguntan y qué no, para definir cuánto saben de usted y los suyos. No dé más informes de la cuenta, y si miente hágalo con cautela. Es preferible no decir toda la verdad a que le encuentren la mentira.

Para evitarlo:

  • Si un vehículo le cierra el paso, o le choca de manera intencional, no se detenga a increparlo. Retroceda, vire y trate de escabullirse.
  • Evite usar el celular en el vehículo mientras conduce. Así no estará distraído y podrá fijarse si lo siguen.
  • De ser así, aminore su avance, para definir si los perseguidores hacen lo mismo.
  • Establezca entonces comunicación con quien pueda ayudarle y entere a otras personas sobre el punto donde le suceda la intercepción.
  • No olvide que su auto cuenta con claxon y luces, utilícelas para hacer señales y alertar a otros.
  • Utilice el viaducto central para tener mayor margen de maniobra a la hora de defenderse.
  • Si ocurre una persecución, cambie de carril, conduzca en sentido opuesto si le es posible, doble hacia sitios concurridos o vaya a la policía.
  • Mantenga informados a sus compañeros de oficina, familiares y amigos sobre las horas en que se traslada y los puntos a los que acude, y de ahí a dónde planea continuar y a qué hora.
  • Si nota movimientos sospechosos anote placas, cheque color y marca del vehículo o sus características especiales, además de estar al pendiente de la hora.
  • Cuando salga de casa, observe antes el panorama general a fin de localizar a quienes pudieran asaltarlo o plagiarlo.
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