noviembre 12, 2008

Bienvenido a su Patria, ¡Gran Benefactor!

Posted in Politica a 10:16 pm por 180sur

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Me hubiera gustado mucho acompañarlo para ver aunque sea desde lejos el único hotel siete estrellas del mundo. Debe ser un espectáculo hospedarse por un par de noches en el Bur Al Araf, con 202 suites dobles, la más pequeña de 169 metros cuadrados y la más grande de casi 800 metros; 7 restaurantes de primera incluyendo uno submarino, desde donde se puede ver el mar y los peces casi se pueden tocar con las manos.

Ese hotel tiene dos suites presidenciales y dos suites reales que cuestan alrededor de 30 mil dólares la noche. Eso no es dinero para un Presidente y su Primera Dama. Ese gusto espero se lo haya dado. Vale la pena.

De verdad que habría sido un gusto enorme acompañarlo en ese viaje que me recuerda Las Mil y Una Noches. Entrar a ver el Bur Al Araf, construido sobre una isla artificial a 280 metros de la playa, como en forma de barco, para que su sombra no oculte la playa, cuesta 75 dólares por persona.

Pago cualquier cosa por ver ese hotel mágico con oro en las cortinas y en los baños, sus campos de golf, sus maravillosos Spa, sus encantadoras piscinas. Y las mujeres que deben ser otro espectáculo. ¡Lo envidio, Presidente! Envidia de la buena.

leonel-fernandezDe haberlo acompañado en esa gira, me habría dado una vueltecita por lo que será el edificio más alto del mundo, aún sin terminar, que medirá más de 800 metros de altura, el Bur Dubai, más alto que el Taipei 101 y que muchos otros. Ver esa obra debe ser fascinante. No sé como pudo usted dejarme fuera de la lista de invitados. Conocer Qatar, que es un pedazo de tierra, con poco más de un millón de habitantes, pero con unos de los ingresos per cápita más altos del mundo tiene que ser una experiencia única.

Lo mismo pasa con los Emiratos Árabes Unidos, que son siete, entre ellos Dubai, con alrededor de 4 millones 500 mil habitantes, la mayoría trabajadores extranjeros. Ahí no hay elecciones ni partidos políticos.

Estuve mirando fotos que me enviaron por la Internet sobre Dubai. Y quedé gratamente sorprendido al ver cómo el dinero del petróleo ha impulsado el desarrollo al máximo.

He leído las crónicas que han publicado los diarios y que han comentado en la radio y la televisión.

Yo estoy muy orgulloso de usted, por lo lejos que ha llegado, por lo mucho que ha viajado y ha visto.

Sobre su paso por Francia no le hablo, porque usted conoce bien ese país. Puede caminar por las calles francesas sin perderse, visitar librerías, museos… Siempre le va bien en Francia. Bueno, usted le va bien en todos los países que visita.

Usted llega hoy según la prensa. Supongo que estará cansado luego de un viaje tan largo. Es natural. Con dos o tres días en su casa, algunos masajes, baños calientes o vapor, lo pondrán como nuevo. Quédese en su casa unos días para reponer las energías perdidas durante su largo viaje.

No se preocupe demasiado, no sufra tanto por nosotros, no haga tantos sacrificios por este pueblo ingrato. Todo está bien. Yo diría que de maravillas. Incluso usted pudo quedarse una semana más viajando por esos países. Pudo aprovechar y conocer ampliamente el continente africano. Este país es tan pacifico y civilizado que usted puede irse de viaje hasta por unos meses sin mayores preocupaciones, que aquí nunca pasa nada, porque usted Presidente sabe como hacerlo. Y lo hace bien. A este pueblo usted lo tiene dentro de un puño. Una sonrisa suya enamora al pueblo, una palabra suya, tranquiliza al pueblo.

Usted se marchó y dejó el país en tinieblas, a oscuras. No había energía eléctrica. Apagones de 18 y hasta de 24 horas. Parecía que estaban filmando una película de terror. Y no pasó nada… Bueno, no exactamente, pasó algo pero sin mucha importancia en un lejano lugar llamado Monte Plata, lo más parecido al Macondo de García Márquez, donde la policía mató de un balazo en la cabeza a un joven de 16 años de edad. Nada grave, como usted puede notar.

Antes de usted irse de viaje en San Francisco de Macorís esa misma Policía mató a balazos a dos muchachos de 15 años durante una huelga pacífica. Pero eso es percata minuta. Mantener el orden tiene su precio. La ciudadanía debe agradecerle, Presidente, la manera como la Policía mantiene el orden. Tranquilidad viene de tranca. Y un trancazo se le da a cualquiera que no acate las órdenes. Igual que en todas partes.

Debo decirle que, fuera de los apagones y de algunos incidentes sin trascendencia, el país mantuvo la calma. En este país no se mueve ni la hoja de un árbol sin que usted lo ordene, mi querido Presidente. Salud y bienvenido a su Patria, ¡Gran Benefactor!

Juan TH

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